Martha Noguera
 

 
Cuando llegó el momento de elegir su carrera, después de haber terminado estudios en el Colegio Mary Mount; para ésta Barranquillera no hubo dudas. Sin pensarlo dos veces se inscribió en el programa de Administración Hotelera del Externado en Bogotá.
Así comenzó la carrera de una de las ejecutivas con más influencia en el sector turístico de Cartagena, y que hoy dirige con éxito el Hotel Capilla del Mar.

La Dama del Turismo

Para Martha Noguera la decisión de volver a la costa después de vivir 10 años entre Bogotá y Brasil, fue una consecuencia lógica de su profesión, que además aceptó con total agrado. El motivo para regresar no era otro que poner en marcha el más ambicioso plan de ventas en un gran proyecto hotelero que estaba por nacer: El Hotel Las Américas.

De la mano de Luís Eduardo Meyne, inician el plan de mercadeo y ventas que abrió el camino a este proyecto pionero en una de las zonas de mayor valorización de la ciudad hoy; pero que para la época se trataba solamente de otra de las grandes ideas de Don Alberto Araujo, que con su acostumbrada visión para los negocios, reconocía el potencial del nuevo hotel, e intentaba transmitirlo a todo su grupo de colaboradores. Así fue como Martha se dedicó durante más de un año a vender ilusiones por toda Colombia, apoyada con las fotos de una maqueta. Armada de una planificación seria y de la tremenda energía que caracteriza a esta extraordinaria mujer, el Hotel Las Américas abre sus puertas al público, con una ocupación superior al 40% en el primer año.

La gran escuela que significó la puesta en marcha del Hotel Las Américas, fue sin lugar a dudas una de las épocas de mayor aprendizaje para Marta, quien se considera una mujer privilegiada, por haber asistido, a todo el proceso de montaje de este gigante de la industria Hotelería en Cartagena. La administración Hotelera requiere de una tremenda experiencia y una gran capacidad gerencial; con esas características la definen sus empleados quienes confirman también su fuerza y liderazgo.

En su hogar ha encontrado la complicidad necesaria para poder desarrollar su vida profesional, sin perder su centro familiar. Oscar su esposo, es un arquitecto enamorado de la lectura, la historia y las artes. Ella por su parte vibra con la música y ha encontrado la fuerza y la disciplina para desarrollar su otra pasión: el Piano. Cuando viajan por el mundo ya sea por trabajo o de vacaciones, complementan sus pasiones en museos, auditorios, galerías. Cuando se sienta a evocar los mejores recuerdos de tantos viajes, siempre aflora el concierto de cámara en una vieja casona de Venecia que la impacto en su ser. A Florencia regresaría mil veces. Con sus hijos Joao y Sebastián, recorrieron Europa el año anterior y disfrutaron momento a momento de cada historia narrada por su padre, experto en arte y gran guía contador de historias y leyendas.

Para salvar a su familia del vértigo que impone el mundo de la Hotelería, crearon acuerdos irrompibles, como pasar vacaciones siempre juntos; la ida al cine en familia nunca falló cada semana durante años, cada espacio con sus hijos y su esposo era un tesoro y así lo cuidaban, porque en el fondo todos estaban concientes que los sacrificios que impone esta profesión, en ocasiones son muy duros; como esos cuatro años en que nunca pudo celebrar el día de las madres en casa, porque la fecha coincidía con una feria de turismo en Ginebra.

Martha ha ocupado diferentes cargos importantes en sector gremial Hotelero. Desde hace 5 años se desempeña como directora del capitulo Cotelco de Cartagena, e hizo parte de la junta directiva de esta misma agremiación a nivel nacional, en donde fue presidente por un año. Esta experiencia le permitió trabajar en defensa de un gremio que sin lugar a dudas maduró su visión sobre el sector hotelero y turístico, tanto de la ciudad, como de Colombia. Para Martha Noguera no hay duda que la política del presidente Uribe frente a la industria turística salvó el sector y de paso gran parte de la economía de la región y del país. Pero también asegura que la ciudad, debería tener una sola agremiación que asociara a todo el sector y que trazara políticas claras, que contribuyeran en gran parte, a soportar la ausencia de liderazgo y de planes a largo plazo por parte del gobierno local. El sector turístico se encuentra atomizado y no hay un dialogo articulado entre todos sus agentes, lo que favorece la alta vulnerabilidad que tiene para combatir los impactos negativos del turismo, e impide potencializar el impacto positivo. Nadie puede imaginar a Cancún sin una política clara para controlar el impacto negativo que le trae el turismo; esta clase de impacto sucede en cualquier destino turístico, “la diferencia radica en la manera como se preparen las respuestas ante tales influencias”, afirma Martha.

Una ciudad como Cartagena merece tener política turística coherente y acorde con su plan de ordenamiento territorial, que funcione de la mano del concejo municipal, la alcaldía y todos los sectores involucrados, para asegurar su viabilidad a largo plazo.

No podemos olvidar que el turista del mundo, cuando compra, compra destinos y no hoteles. De nada servirá que un Hotel proteja a su huésped si la ciudad que lo recibe no hace lo propio.

Por ahora, para esta emprendedora mujer, hacer del cumpleaños número 30 del Hotel Capilla del Mar una celebración de altura e inolvidable en Cartagena, es su objetivo inmediato. Traviata se une a esta celebración, rindiendo homenaje a quien considera La Dama del turismo de la ciudad, y saluda a todo su equipo de colaboradores y amigos en este aniversario.

Edgar Ricardo Vargas

Hotel Capilla del Mar
Treinta Años de Prestigio y Tradición


La historia del Hotel Capilla del Mar está unida profundamente a la memoria política, comercial y afectiva del país. No es exagerado asegurar que la alta valorización y el auge comercial de la zona de Bocagrande en este momento, se debe a la misión que cumplió con excelencia este Hotel desde su inicio, el 12 de octubre de 1976, como pionero de un sector que estaba destinado a asumir grandes retos y compromisos, hasta convertirse en lo que hoy todos conocemos: “Una industria turística de alto nivel competitivo en el mundo entero.”

Es toda una fantasía imaginar a los reyes de España, llegando en un avión a Barranquilla hace 30 años, para tomar un helicóptero que los dejaría en el sector de la Boquilla, en donde abordarían el barco insignia de la armada española, que sería escoltado por varias unidades de barcos de guerra españoles y colombianos, en un gran desfile sin precedentes, que recorrió la bahía y desembarcó en Bocagrande entre pitos y sirenas con el sonido de fondo del rugir de 21 cañonazos que hacía honor a los ilustres visitantes. En el muelle los aguardaba una comitiva real de 134 personas, grandes personalidades colombianas encabezados por el presidente López Michelsen, y 80 periodistas de todo el mundo que transmitieron en 28 idiomas el acontecimiento más grande de la época.

Incluso para hoy, éste sería un despliegue increíble; pero esto demuestra la importancia de la misión que cumpliría esta magnifico proyecto Hotelero, y como lo estaban percibiendo los protagonistas de esta historia: los doctores, Rafael Cepeda Torres y Alberto Araujo Merlano.

Esta historia comienza cuando en 1972, Pierre Dauget, dueño del restaurante Capilla del Mar, le consultó a Rafael Cepeda en Civilco, sobre la posibilidad de hacer un edificio en un lote de su propiedad, que tendría uso residencial.
El encargado de visitar el sitio para la obra fue Alberto Araujo, quien inmediatamente manifestó que ese lote merecía un proyecto más ambicioso ya que se trataba de una propiedad frente al mar y sin vecinos en un sitio estratégico.

El plan para construir el Hotel nace de Alberto Araujo Merlano, Rafael Cepeda, Ricardo Segovia, y Luis R. Hoyos. Todos ellos coincidían en hacer un edificio de apartamentos, que funcionaría como aparta-hotel para cubrir la necesidad de habitaciones de la ciudad en la época. Fue así como viajaron a España a visitar la organización Meliá, una de las grandes cadenas en el mundo de aparta-hoteles, para adquirir mayor experiencia del negocio.

Al regreso de España, Rafael Cepeda adaptó la experiencia del Meliá a las necesidades de Cartagena. Para esta fecha, después de realizar los primeros estudios de mercado y factibilidad de la millonaria inversión, solo quedaron Alberto Araujo y Rafael Cepeda, como socios del proyecto. Pierre Dauget les vendió el lote y los derechos sobre el nombre comercial Capilla del Mar, que demoraría tres años en construcción, y al mismo tiempo inicia la búsqueda de recursos en los bancos y preparaciones locativas, por parte de este dúo visionario e incansable de socios y amigos.

En una cena ofrecida en el Club de Pesca, coincidieron Alberto Araujo, Belisario Betancur, (quien en ese momento se desempeñaba como embajador de nuestro país en España), y el embajador Español en Colombia.

Esa noche surgió la idea maravillosa, por parte de Alberto Araujo, de invitar al rey de España para que iniciara su viaje por Suramérica en Cartagena, ya que unos días antes el mismo rey había manifestado en Washington, su intención de visitar estas tierras.

Valiéndose de la historia de Cartagena, su ubicación geográfica, y todas las circunstancias que rodeaban la ciudad como argumento, logró convencer a los dos embajadores para que le hicieran llegar la invitación al rey Juan Carlos. Pasaron varios meses sin conocer la respuesta por parte del monarca, hasta que un día cualquiera le anunciaron a Don Albero Araujo, que vendría una comitiva en avanzada para visitar las instalaciones del Hotel donde se hospedaría el Rey de España. Así se dio rienda suelta a esta gigantesca aventura, que coincidió en fecha con el descubrimiento de América y la apertura de operaciones del Hotel Capilla del mar.

A partir de ese momento, los huéspedes ilustres que han pasado por el Hotel, no podrían contarse con los dedos de muchas manos. Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, los príncipes de Grecia, Marie y Michel, Felipe González, doña Margarita Borbón infanta de España, casi todos los presidentes de Colombia de las últimas dos décadas, y varios de Latinoamérica y Europa, fueron huéspedes del Capilla. En el anecdotario del Hotel figura un hecho sin precedentes. Los primeros acercamientos de paz entre los gobiernos de Croacia y Serbia que estaban sumidas en una cruenta guerra en los años 90, se dieron en el Lobby del Capilla del Mar. Ahí estrecharon por primera vez las manos los presidentes de estos dos países en conflicto.

Cientos de Artistas de cine y televisión han vivido momentos increíbles en el Hotel. Miles de familias colombianas que iniciaron su vida matrimonial y que escogieron el Hotel Capilla para sus lunas de miel, conservan un bellísimo recuerdo ligado a la tradición y prestigio de esta empresa. La Discoteca Minerva, su grupo musical las sirenas y el bar giratorio, están ligados a la memoria histórica de los rumberos de Colombia.

Su importancia no tiene parámetros en el sector; pero sobre todo su vigencia. Hoy 30 años después de inaugurado, el Hotel cuenta con los más modernos servicios y confort para de sus clientes. Amplias habitaciones, centro de negocios, los mejores ambientes de restaurantes, el bar giratorio con una esplendida vista de la ciudad, salones de conferencias, toda la tecnología a la orden del día. Y para el año 2007 las adecuaciones que se traducirán en mayor comodidad para sus huéspedes, superan los tres mil millones de pesos de inversión.

Es por toda su capacidad gerencial y su excelente política de servicio al cliente, que el Hotel capilla del Mar es y seguirá siendo el Hotel de Colombia en Cartagena.

 

Disfrutando la PLAZA DE ARMAS


Que agradable sorpresa resultó encontrarnos esta hermosa plaza en el centro de la ciudad. Y digo sorpresa porque aunque en el centro existen plazas muy bellas, para poderlas usar en la noche hay que someterse a algunas incomodidades propias de los espacios públicos que crecen sin verdadera planificación.

El primer aspecto que deseamos resaltar de la Plaza de Armas, es la ausencia de autos que molestan a quienes disfrutan de la noche; no es cómodo cenar con un taxi pasando a unos centímetros de la mesa. Por otra parte, la ausencia de vendedores ambulantes realmente marca la diferencia necesaria para regresar a este hermoso lugar, que esta decorado con buen gusto y frescura, en un ambiente rodeado de agua y árboles.

La música del lugar es exquisita. Los viernes y los sábados se presenta Gustavo Rodas, extraordinario guitarrista que genera un ambiente maravilloso con su voz y su forma de interpretar.


La música en todo momento está bien pensada, Jazz, bossa nova, ó un clásico bolero, con un volumen agradable animan la cena y la charla.

La plaza de armas siempre está viva, no es raro encontrar exposiciones de pintura, de artistas locales y extranjeros que encuentran en este espacio el sitio ideal para mostrar su trabajo.

Si usted va en carro puede encontrar parqueadero a 50 metros de la mesa, con vigilancia; y para rematar si uno quiere seguir la rumba después de cenar lo único que tiene que hacer es subir al segundo piso en donde queda una de las discotecas más importantes de la ciudad.

La Plaza de Armas la administra German, un cheff buenísimo quien además de ser un excelente cocinero es un excelente anfitrión.

Para reservas llame al Tel. 6601889,
y compruébelo usted mismo.

 


 
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