Noche Mágica de Halloween
 

Gina Romero González

Octubre es un mes muy esperado por todos y, en especial, por los niños; ya que en él se celebra el Halloween; una noche llena de fantasía y misterio, que permite que todos nos transformemos y podamos disfrutar de todo el encanto de esa enigmática noche. Este ritual tuvo su origen en las tradiciones del pueblo Celta, un grupo que dominaba la mayor parte de Europa, durante el primer milenio antes de Cristo, que se dedicaba en gran medida a la agricultura.

Para los Celtas, el día más importante del año era el 31 de octubre, ya que marcaba la transición del verano al invierno; y, por lo tanto, era el momento ideal para recoger la cosecha; sin embargo, para las creencias de ese pueblo, esa fecha también representaba la unión entre el mundo de los vivos y de los muertos; los cuales convertidos en ánimas venían por su parte de la cosecha; y para evitar que éstas invadieran sus hogares, los Celtas usaban máscaras para asustarlos, al igual que grandes fogatas; pero a pesar de ello, les dejaban sus ofrendas de comida para que, en la media noche, estos seres del mas allá vinieran por ellas.

En el momento en el que el ejercito romano conquistó a los Celtas, parte de estas tradiciones pasaron gradualmente a los cristianos; quienes al principio intentaron eliminar todos esos rituales paganos; pero dicho cometido resultó infructuoso, puesto que los Celtas tenían esas costumbres muy arraigadas; la celebración no fue eliminada, aunque sufrió muchos cambios. Con el pasar del tiempo y con gran acogida, muchas culturas la han ido adoptando a su manera; de tal suerte que hoy, después de 3.000 años, es motivo de conmemoración en muchos países del mundo. Si bien es cierto, en la mayoría la asumen de una manera más simbólica y comercial, ésta no deja de ser una extensión cultural de aquel antiguo ritual.

En Colombia el último día de octubre, los niños se disfrazan y salen a pedir dulces de casa en casa, cantando incansablemente “El trick or treta Halloween, quiero dulces para mi...”. Esos pequeños simbolizan a las ánimas que le pedían sus ofrendas a los Celtas, sólo que ahora no encarnan a los espíritus malignos, si no que son unos niños inocentes, que desean llegar a sus hogares con el mayor número de golosinas en sus calabazas.

Se acerca la noche mágica de Halloween; así que si vas a asistir a una fiesta de disfraces, trata de lucir el mejor y, lógicamente, que nadie te reconozca; si tienes hijos, ves consiguiéndole su disfraz favorito; eso sí, cuando llegue la infaltable fiesta, por razones de seguridad, no los deje salir solos; puesto que ese día, muchas sectas satánicas hacen rituales con sacrificios de almas sin pecados; por lo tanto, le recomendamos cuidarlos mucho y evitarles malas horas. Pero si usted decide quedarse en su casa descansando, no olvides comprar tu bolsa de: colombinas, turrones o chocolates, porque si no cumple con el mandato de la niñez, producto de la tradición y la cultura Céltica, te puede suceder lo que sentencia el estribillo conocido... Se te crece la nariz.

 


 
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