Cultivar el aprecio por el Arte y la Cultura
 

Para mucha gente la palabra “arte” sugiere inmediatamente la imagen de algo muy formal y un poco abrumador. Pero, a nadie se le ocurriría decir que el trino de un pájaro es “formal” y “abrumador”, ¿verdad? Tampoco creo que, ante un hermoso prado cubierto de flores, alguien se sienta agobiado. ¿Podríamos, acaso, ahogar una exclamación de gozo y no sentirnos cautivados por la belleza de los capullos de la rosa que se ofrecen a la luz de la luna? Y, en un día espectacular, ¡no miramos hacia el límpido cielo azul y pensamos: Qué cosa más maravillosa! El rumor del mar deleita nuestros oídos; sin duda, refresca y purifica nuestros sentidos. Todos estos son ejemplos de nuestro amor intuitivo por la belleza, que no es otra cosa que el espíritu del arte y la cultura.

El arte no es de ninguna manera algo fuera de lo común o extraordinario. Las grandes obras artísticas, al igual que la hermosura inherente a la naturaleza, son un bálsamo y un sosiego renovador para nuestro espíritu, a la vez que una fuente de vitalidad y energía.

Muchas de las actividades que llevamos a cabo diariamente están imbuidas del espíritu del arte y la cultura. Cuando nos esmeramos para lucir lo mejor posible, estamos tratando de crear belleza. Cuando ponemos orden en una habitación y la limpiamos para que quede reluciente, estamos intentando lo mismo. Hasta una simple flor puede transformar completamente un cuarto, con un toque de calidez y buen gusto. Tal es el influjo que ejerce la belleza.

El arte de ninguna manera incomoda o cohíbe; por el contrario, produce calma y sosiego en nuestro espíritu. Es lo que nos infunde vigor cuando estamos desanimados y nos libera del agobio y de las tensiones, brindándonos paz y tranquilidad.

Para apreciarlo, solo hay que comenzar a disfrutarlo. Si, desde el comienzo uno busca entender el arte desde un punto de vista analítico y académico, es posible que no llegue a percibir cabalmente su verdadera naturaleza. ¿Quién presta atención al cantar de un pájaro o contempla un campo florido para comprender intelectualmente su hermosura?

Por cierto, algunas manifestaciones del arte requieren cierto grado de concentración o esfuerzo mental. Sin embargo, el paso inicial es sentir la obra. Si se trata de la música, debemos escucharla, simplemente, y dejarnos llevar. De la misma manera, en el caso de la pintura. ¡Detengámonos ante la obra y solo observemos!. Me temo que muchas personas, en su afán de analizar una pieza de arte, no la perciben realmente.

El verdadero papel del arte y la cultura consiste en enriquecer al hombre y en alentarlo a que se exprese libremente, al tiempo que busca conmover, comunicar y unir a las personas. Su espíritu fundamental de transmitir alegría y felicidad a los demás se antepone a cualquier deseo de fama o fortuna. Cuando estas expresiones del espíritu del hombre son genuinas, logran generar esa corriente. Lamentablemente, muchos intelectuales y representantes del poder en nuestro país, parecen no comprender este punto. Consideran que el arte y la cultura deben servir a sus propios intereses y, por consiguiente, tal vez jamás percibirán su esencia... (Tomado de un texto Budista de Daisaku Ikeda, Diálogos con los protagonistas del siglo XXI.)

--Edgar Ricardo Vargas Abril--

 

La página de opinión es un espacio abierto para todos los lectores de TRAVIATA

 


 
  Traviata Nuestra
Avenida El Malecón No. 11-132 Bocagrande, Cartagena de Indias
Teléfono: (+57 5) 665 0157 - Contáctenos
POSDATA