Música por Colombia
 

Extiende sus programas en el
Municipio de Lebrija Santander

 
Cuando abrimos un programa de “Música por Colombia” en cualquier región del país, la esperanza que nace en el corazón de cada niño se refleja en la forma como asume su primer concierto. La emoción de estos niños es incontenible, algunos no duermen pensando en ese día tan especial. Por fin cientos de horas de práctica cobran todo sentido. Los padres de familia también esperan con cierta impaciencia el momento del concierto y comienzan a invitar a tíos, primos, y abuelos, quienes a su vez invitan los amigos más cercanos y así comienza a crecer el río de seguidores de los niños artistas, cuya obligación es mostrar como ha evolucionado su talento musical de la mano de un director, maestro y amigo, que ha planificado hasta el último detalle del concierto: sonido, teatro, coreografía, arreglos musicales, coro, orquesta, uniformes y la decoración del salón.

Entre más se acerca la hora, más emoción y más nervios, las manos de todos estos artistas se congelan y el corazón comienza un galope sin pausa que en muchos casos parece el pánico provocado por la montaña rusa. Entre tanto en el auditorio comienzan a llenarse todos los asientos, voces por aquí, ordenes que vienen y van, ultima mirada al espejo, calentamos tomamos aire y a tocar. Cuando comienza la música, la suerte está echada. Lo que era una actividad muy sencilla se convierte en una gran responsabilidad, cada aplauso aprobando el trabajo realizado por los niños es una cuota de progreso y compromiso para mejorar. A partir del primer concierto estos niños se convierten en líderes de sus comunidades y ejemplos a seguir por miles de compañeros. A base de trabajo y disciplina deben romper la incredulidad y el pesimismo entre su propia gente hasta convertir su lugar de ensayo en la sede cultural más respetada y valorada por toda la comunidad, en donde ya no son solo 20 ó 40 niños practicando, sino miles de niños que gracias a ese primer concierto pueden cantar y tocar con el corazón lleno de esperanza y felicidad.

Esto fue lo que visualizó Ricardo Jaimes, alcalde de Lebrija, quien después de viajar a Cartagena y conocer el programa de “Música por Colombia” implementado en el barrio Nelson Mándela, no dudó ni un segundo que la música y la cultura son una manera segura y efectiva de mejorar la calidad de vida de su gente ya que genera esperanza en los niños y esto indudablemente fortalece el futuro de todos.

Desde la revista TRAVIATA hacemos un reconocimiento muy especial al Maestro Oscar Guerrero quien ha conducido esta experiencia musical con amor y profesionalismo.

 


 
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