Cartagena Sin Igual
 


Desde hace un tiempo se veía venir. Con un impulso arrollador, Cartagena se está convirtiendo en la ciudad cultural más importante del país.

Por primera vez en la historia de Colombia un evento cultural de música, obtiene tanto despliegue periodístico, nacional e internacionalmente como lo obtuvo el primer Festival Internacional de Música de Cartagena, el pasado mes de Enero. Los buenos eventos culturales son así: atraen al público con calidad, contenido, buen gusto y generosidad; cuatro ingredientes indispensables para conseguir el éxito rotundo que alcanzó este encuentro con la música, en venta de boletería, asistencia y participación del público en los conciertos abiertos en la Plaza de San Pedro, donde cada noche se congregaron más de tres mil personas, en un silencio religioso, para apreciar a estos grandes artistas de la música.



Para ser justos, hay que anunciar con claridad, que La Fundación Víctor Salví, inició contactos por primera vez para organizar este festival, hace más de dos años, y desde hace 18 meses, se consolidó un equipo de trabajo, que en cabeza de Julia Salvi y Claudia Fadul, lograron lo inimaginable para la ciudad.

No solo este evento está haciendo crecer a Cartagena. En su segunda versión HAY FESTIVAL con el invaluable patrocinio de MAPFRE, reunió a los mejores escritores del planeta, convirtiendo a la ciudad en un centro literario extraordinario, al que asistieron estudiantes, periodistas y aficionados de la literatura de toda Colombia y el mundo. Como es lógico un encuentro de estas dimensiones está rodeado de actividad cultural muy rica y variada. La presencia de Bob Geldof, creador de los conciertos de Live Aid, unió ésta fiesta literaria con el rock, en un concierto extraordinario en la plaza de la aduana. El encuentro literario se expandió a diferentes barrios de la ciudad, haciendo más completa su agenda. Sin lugar a dudas, la realización continua de HAY FESTIVAL, traerá consecuencias extraordinariamente positivas para la ciudad, a mediano y largo plazo, además de las que ya estamos viviendo.



En Diciembre vivimos el Festival Nacional de Cuentería, un espectáculo que tiene el respaldo de miles de seguidores de este genero narrativo; en enero se presentó el Festival de Teatro de Cartagena, una muestra exigente para los artistas locales, que cada día sienten la gran responsabilidad de presentar mejores montajes; el proceso masivo de formación de talentos en los barrios de Cartagena, de la Fundación Música por Colombia es otro hecho lleno de optimismo y realidad; los progresos alcanzados por La Sinfónica de Cartagena, la Escuela Superior de Bellas Artes, La Orquesta Filarmónica de Comfenalco y el programa Batuta, están creando un ambiente académico alrededor de la música sin precedentes. Punto aparte merece el trabajo de fama internacional del colegio del Cuerpo que dirige Álvaro Restrepo. Todo este crisol de talento en remojo permanente, es lo que nos da confianza y asegurará el futuro cultural de una ciudad, que esta en ascenso vertiginoso, y que afortunadamente tendrá un soporte cultural para amortiguar y matizar, el desarrollo industrial y comercial que vive en este momento.

Las grandes ciudades del mundo, necesitan desarrollar una infraestructura muy completa, para ser competitivas. Un buen aeropuerto, grandes universidades, centros de investigación, zonas deportivas y de recreación, buenos colegios, centros comerciales, cines, zonas de diversión, casinos, excelentes servicios públicos, gran infraestructura vial, etc. Es inconcebible imaginar, a una de estas grandes ciudades, que no tenga una gran Orquesta sinfónica, compañías de Ballet, centros culturales, festivales de teatro y literatura, grandes ferias culturales, que la distingan y la posicionen. Una ciudad grande que no piense en cuidar a sus niños, está condenada al fracaso.

Cartagena está marchando por este camino fascinante de la cultura lleno de humanismo y sensibilidad. Aunque queda mucho por recorrer, este espíritu cultural en expansión, terminará por contagiar al más incrédulo, posicionándose como un estilo de vida en el que todo gira alrededor de ese ingrediente sofisticado de la humanidad que es su propio espejo cultural. Entre más grande y claro sea este espejo mayor será el impacto universal que posea, como elemento social de transformación.

Lejos quedaron las advertencias generales que existían en Cartagena, para todo aquel que se le ocurría la idea de realizar un espectáculoen la ciudad, al cual le pronosticaban, fracaso seguro, e inmediatamente surgía la anécdota, de aquella noche en que hubo que sacar a todo un grupo de ciudadanos de una fiesta del club Cartagena, para que asistieran casi de manera obligada al Centro de Convenciones, al concierto del tenor José Carreras, gratis, ya que solo 20 personas habían comprado boletas, y el empresario se moría de vergüenza con el artista, y obviamente de frustración por su rotundo fracaso.



La transformación cultural de una ciudad no se debe nunca a una persona, ni a un evento aislado. Más bien se trata de una necesidad general, que busca canales por donde surgir, hasta que irrumpe con fuerza, y se impone. Todos los que tenemos responsabilidad en el desarrollo cultural de la ciudad, debemos seguir uniendo brazos y esfuerzos para tejer una sola red cultural y de comunicación que nos asegura la expansión generosa de nuestros sueños. Desde Traviata, apoyamos cada artista y cada iniciativa cultural que nos convoque y transforme nuevamente.

 


 
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