El Botero que Conocí
 


Hace unos dias, leyendo un articulo sobre el Dr. Belisario Betancur sobre los “Toreros” del Maestro Fernando Botero, no pude menos que recordar mi primer viaje a París cuando fuí huésped del artista por pura carambola.

Había programado ese paseo con María Mercedes, una compañera del trabajo muy querida para mi, quien es prima hermana del pintor. Ellos no se veían desde que ella era una niña largirucha y flaca. Desde luego, tenían mucho de qué hablar y varios acontecimientos que comentar, entre otros la muerte de doña Elisa, mamá de María Mercedes y madrina del artista. Botero nos ofreció su apartamento y allá llegamos, al mismísimo quinto piso del edificio marcado con el No 5, en el Boulevard du Palais; Era el año 1.976 debo confesar que yo estaba algo asustada ya que temía encontrarme con un viejo estirado y gruñón petulante, de esos que lo miran a uno como si fuera un microbio. Y que además era muy posible que estuviera molesto por que la prima se había presentado con una paracaidista. ¡Que equivocada estaba! tan pronto lo conocí, supe que estaba frente a un paisa queridísimo, genuino, de esos de “lavar y planchar”.


Recuerdo una mañana en que L.F. salió temprano para su estudio, y nos dijo: “quedan en su casa”. Y lo tomamos al pie de la letra, leímos sus libros, repasamos fotografías, comentamos sobre lo maravilloso de su escultura “La Naissance” que tenía en la sala y hasta descubrimos uno que otro secreto sentimental.

Las noches fueron fantásticas, visitábamos lugares diferentes, caminábamos y luego tomábamos un café.

Cada noche, después de estas caminatas nos quedábamos los tres en el salón a la luz de una vela y con una botella de cognac hablando hasta la madrugada, algunas veces nos mostraba pasos de bailes modernos que había aprendido de sus hijos, nos hablaba de ellos, de lo mucho que los amaba y de la falta que le hacían.

Descubrí, a través de las charlas nocturnas, que los artistas, por muy grandes que sean, son gente como uno, con tristezas, ilusiones, buen y mal humor.

También tomamos fotos para la posteridad la mejor fue la que tomamos a su primera escultura, una mano gorda de bronce haciendo pistola; los tres hicimos también pistola junto a la mano y flash!.

Tengo los recuerdos más gratos de esa visita, Luis Fernando (así lo llama mi amiga y así lo llamo yo), o simplemente L.F., hizo todo lo que estuvo a su alcance por hacer de nuestra estancia una experiencia muy agradable.

Que buenos tiempos aquellos.

Siempre que leo en algún periódico sobre sus triunfos, sonrío al recordar que ese genio de la pintura, ese Fernando Botero tan lejano e inalcanzable para tantos, fue el gran anfitrión - por pura carambola - de mi primer viaje a París. El amable anfitrión de esta paracaidista que lo recuerda como un hombre descomplicado, gracioso y maravilloso ser humano.

Emilia Galofre de Yonusas

Obras de Fernando Botero Museo Nacional de Colombia donación 2004
 
1 Masacre en Colombia / 2000
Óleo sobre Tela 129 x 192 cm
2 Masacre de Ciénaga Grande / 2001
Óleo sobre Tela / 157 x 200 cm
3 Secuestrado / 2002
Oleo sobre Tela 51 x 37 cm

 


Visitantes y Cartageneros... a recorrer MONUMENTOS!


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En estas vacaciones nadie puede dejar de lado estas construcciones de un increíble valor histórico que el tiempo y sociedades pasadas nos han dejado como herencia.

Muchas veces nos vamos en blanco a la hora de visitar monumentos, pues no sabemos el costo de la boleta o del guía que nos hace el recorrido; que por cierto es opcional y su valor se paga a parte del costo de la boleta; así que no se deje llevar por las malas lenguas y tenga presente:

El valor de las boletas del Museo Casa de Rafael Núñez, El santuario San Pedro Claver y el Palacio de la Inquisición, entre otros, no exceden los $5.000 por adulto y máximo $2.000 por niño. El único lugar que cobra $10.000 es el “Castillo de San Felipe”. Los estudiantes, corporaciones e instituciones reciben un descuento, así pues se les cobra tarifa de niños.

Si usted es cartagenero y quiere visitar el Palacio de la Inquisición pero tiene que llevar a sus 5 hijos, no se preocupe, ellos por haber nacido aquí no pagan ni un peso, claro, se les recomienda, más no obliga a tomar el guía.

Los últimos domingos de cada mes la entrada a estos y todos los demás monumentos es totalmente gratuita, así que el dinero no es problema.

Si su dolor de cabeza es el costo de los guías, no se tensione, pues la tarifa mas alta es de $ 10.000 de 1 a 5 personas, así que búsquese 4 amigos más y a usted le queda en solo $2.000. Si el idioma es lo que le preocupa, los guías no solo hablan en español sino también en ingles, francés, alemán y portugués; excelente no les parece?

Los horarios varían de monumento en monumento, pero los estandarizados van desde las 8 a.m. hasta las 7 p.m., además es continuo y así, si su único tiempo libre es la hora del almuerzo, puede ir con toda tranquilidad y será atendido por personal altamente calificado. Los horarios de fines de semana inician a las 9 a.m. y finalizan a las 3 p.m.

Si después de tanto ajetreo el dinero no le alcanza, no entre en pánico hay otras opciones, como lo son el Claustro de Santo Domingo y la Biblioteca Bartolomé Calvo. Aquí las entradas son completamente gratis, así además de gozar de las delicias de la literatura colombiana y extranjera, puede deleitar su vista con las exposiciones de pintura en el “Claustro” y entretenerse con los miércoles de película ya que se proyectan los mejores filmes colombianos e internacionales a partir de la 07:00 p.m.

Si sigue nuestras indicaciones, gozará de unas semanas excepcionales, ya que puede visitar estos y otros monumentos en el día y hacer planes en la noche, en especial la del miércoles.

Adriana Espitia S.



 
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